Lecciana en el Alto Aragón, adaptabilidad y eficiencia para el secano
Conversamos con Lorenzo Urroz, Administrador y gerente de la empresa Molino de Olivas de Bolea sobre el desempeño de lecciana en condiciones de secano del Alto Aragón
Para comenzar, ¿qué os llevó a incorporar Lecciana en vuestras fincas del Alto Aragón? ¿Qué buscabais al seleccionar una nueva variedad como esta?
Hace casi dos décadas iniciamos nuestra andadura con la plantación en seto, buscando desde entonces adaptarnos a las condiciones específicas de nuestra zona, donde el secano y la ausencia de regadío nos imponen ciertas limitaciones. Durante este tiempo hemos estado explorando variedades que pudieran conjugar bien con este sistema de cultivo intensivo en seto, pero que al mismo tiempo ofrecieran buenos resultados en secano.
En este contexto, en 2020, en plena pandemia, decidimos realizar una prueba comparativa entre la Arbequina, que es una variedad que conocemos bien y que ha sido tradicional en nuestras fincas, y la Lecciana, que comenzaba a despertar interés. Buscábamos una variedad con buena adaptación al clima, tolerante a condiciones de estrés hídrico, que ofreciera estabilidad productiva y, si era posible, un perfil organoléptico diferencial. Lecciana parecía responder a muchos de esos criterios y por eso decidimos incorporarla a modo de ensayo.
Trabajáis en una zona con inviernos duros y riesgo de heladas. ¿Cómo ha respondido Lecciana a estas condiciones climáticas exigentes?
Efectivamente, es cierto que nuestros inviernos ya no son como los de hace 20 años, pero todos los inviernos nos encontramos con fuertes heladas durante al menos 2 semanas. Este último invierno fue especialmente representativo, con temperaturas que llegaron a situarse entre los -7 y -9 ºC, durante al menos una semana.
Observamos con interés que la Lecciana mostró una resistencia notable: no apreciamos prácticamente defoliación, lo que contrastó fuertemente con la Arbequina, que sí presentó una pérdida significativa de hojas. Esta diferencia es muy relevante en nuestras condiciones, ya que la defoliación condiciona tanto la brotación como la recuperación del árbol en primavera. Esta buena respuesta inicial a las bajas temperaturas nos anima a seguir observando su comportamiento en los próximos años.
¿Qué diferencias habéis notado respecto a otras variedades tradicionales en cuanto a resistencia al frío y capacidad de recuperación tras episodios de heladas?
La principal diferencia ha sido precisamente esa: la capacidad de mantener el follaje intacto tras episodios de frío intenso. En nuestra comparación directa, la Arbequina respondió con una caída de hojas significativa, lo que puede comprometer la actividad vegetativa posterior. En cambio, la Lecciana ha mostrado una resistencia destacable, sin apenas síntomas visibles de daño por frío
Aunque todavía es pronto para establecer conclusiones a largo plazo, este comportamiento inicial refuerza su potencial como variedad adaptada a zonas con inviernos rigurosos y riesgo de heladas.
¿Habéis observado buena brotación y floración tras inviernos especialmente fríos? ¿Cómo ha sido su comportamiento en la salida del letargo invernal?
Por el momento solo hemos realizado una cosecha, en 2024, por lo que aún no tenemos una serie suficientemente larga para establecer patrones firmes. Sin embargo, este 2025 la floración ha sido especialmente llamativa: ha superado nuestras expectativas tanto en cantidad de flor como en uniformidad.
Es un dato que nos invita al optimismo, ya que sugiere que la variedad no solo tolera bien el frío, sino que además arranca con fuerza en primavera. En cuanto a la brotación, Lecciana destaca por su vigor vegetativo: cada campaña nos sorprende con su capacidad de generar madera nueva, algo que puede ser muy interesante desde el punto de vista productivo, aunque también plantea retos de manejo.
Desde el punto de vista agronómico, ¿qué destacaríais de Lecciana en cuanto a vigor, estructura del árbol y facilidad de manejo en campo?
Agronómicamente, Lecciana es una variedad de porte vigoroso, que con muy poca alimentación vegetal consigue un desarrollo notable. Esto es una ventaja en condiciones de secano, pero requiere una gestión cuidadosa.
En cuanto a la estructura del árbol, estamos trabajando, por primera vez, con el sistema Smart Tree, lo cual supone una curva de aprendizaje. La Lecciana presenta una ramificación muy abundante y ramas especialmente flexibles, lo que, en el momento de la carga, confiere al árbol un porte “llorón”.
Esto nos ha obligado a intervenir estructuralmente, levantando la formación del árbol para garantizar que la máquina cosechadora pueda trabajar de forma eficiente.
En los AOVES, Lecciana se presenta como una variedad equilibrada y con alto contenido en polifenoles. ¿Qué rendimiento graso estáis obteniendo y cómo valoráis su estabilidad productiva?
Aunque aún estamos en una fase de descubrimiento, el término “equilibrio” define bien nuestras primeras impresiones sobre Lecciana. Hemos observado rendimientos grasos aproximadamente 3 puntos por encima de la Arbequina, lo cual representa una mejora muy significativa en nuestras condiciones de secano.
En cuanto a la estabilidad productiva, todavía no tenemos una serie de campañas suficiente para hablar de regularidad, pero hasta ahora la evolución es positiva. Además, la mayor presencia de polifenoles no solo incide en una mayor estabilidad del aceite, sino que también aporta un perfil sensorial más complejo, algo que valoramos mucho en nuestra apuesta por la diferenciación.
En el Molino de Olivas de Bolea apostáis por aceites de calidad diferenciada. ¿Qué os ha aportado Lecciana en términos de perfil sensorial? ¿Cómo encaja con vuestra gama actual?
Lecciana representa un complemento ideal para nuestra gama de aceites. En el norte de España el paladar del consumidor tiende a preferir aceites más suaves y ‘dulces’, por lo que nuestra oferta tradicional, encajaba muy bien
Sin embargo, Lecciana nos permite incorporar una propuesta con un perfil organoléptico complementario, sin llegar a ser excesivamente agresiva en amargor o picor. Es una variedad que equilibra muy bien el carácter con la elegancia, aportando notas verdes, frescas y una persistencia en boca que la hacen destacar.
Teniendo en cuenta vuestra experiencia, ¿veis a Lecciana como una variedad especialmente interesante para zonas frías o con riesgo de heladas tardías?
Nuestra experiencia es todavía limitada en el tiempo, por lo que sería prematuro hacer una afirmación categórica. No obstante, los primeros resultados han sido prometedores: su buena tolerancia al frío, la escasa defoliación observada y la vigorosa recuperación en primavera son indicadores positivos.
Creemos que puede ser una alternativa muy interesante para plantaciones en seto en zonas de secano. Adicionalmente, la resistencia al frío es un plus.
Para otros productores que cultivan en condiciones similares a las vuestras, ¿qué consejo les daríais si están pensando en introducir Lecciana en su explotación?
Dar consejos en agricultura es siempre delicado, porque cada finca tiene sus particularidades: suelo, clima, manejo, …
Sin embargo, lo que sí podemos decir es que, hoy en día, introducir Lecciana es una apuesta con mucho menor riesgo que hace unos años. Ya hay numerosas experiencias en diferentes zonas, tanto en regadío como en secano, y cada vez disponemos de más referencias.
Para quienes cultivan en seto y buscan una variedad con mayor rendimiento graso, buena adaptación al frío y un perfil de aceite equilibrado puede ser muy interesante. Nosotros animamos a quienes estén en ese punto a realizar pruebas en sus fincas: ver su comportamiento in situ es la mejor forma de valorar su verdadero potencial.
